Hoy, el Programa Nacional de Alimentación Escolar (PNAE) combina la lucha contra el hambre, el apoyo a la agricultura familiar y la educación nutricional; el país lidera iniciativas internacionales como la Red de Alimentación Escolar Sostenible para fortalecer la alimentación escolar
Este lunes 31 de marzo de 2025, las políticas públicas de alimentación escolar cumplen siete décadas de actuación ininterrumpida en Brasil, consolidando al país como una de las principales referencias globales en seguridad alimentaria. Sus orígenes se remontan a 1955, con la creación de la Campaña de Merienda Escolar, precursora del actual Programa Nacional de Alimentación Escolar (PNAE).
Gestionado por el Fondo Nacional de Desarrollo de la Educación (FNDE), una entidad federal vinculada al Ministerio de Educación (MEC), el PNAE transfiere recursos financieros a las redes de enseñanza municipales, estatales, distritales y federales, así como a instituciones filantrópicas y escuelas comunitarias, para garantizar comidas diarias a 40 millones de estudiantes en 155 mil escuelas públicas. Además, impulsa la agricultura familiar, reduce desigualdades y promueve hábitos alimentarios saludables.
En 2024, el presupuesto del programa alcanzó los 5.500 millones de reales, con un hito reciente: después de seis años sin reajuste, las transferencias aumentaron hasta un 39 % en 2023. “Después de años de congelamiento, retomamos el reajuste de las transferencias, priorizando la educación infantil, la enseñanza integral, además de las escuelas indígenas, quilombolas y regiones más vulnerables. Es un paso vital para combatir el hambre y valorar a quienes producen comida de verdad”, destaca el ministro de Educación, Camilo Santana.

De 1955 a 2025: una trayectoria de equidad
El punto de partida de las políticas de alimentación escolar fue la lucha contra la desnutrición infantil, pero el programa evolucionó hacia un modelo integrado. Además de proporcionar 10 mil millones de comidas anuales, hoy es reconocido por combinar educación nutricional, apoyo a pequeños productores y sostenibilidad.
En 2009, la Ley 11.947 amplió el alcance del PNAE a toda la educación básica, incluyendo la educación de jóvenes y adultos, y estableció que el 30 % de los recursos se invirtieran en la compra directa a la agricultura familiar. “El PNAE es un símbolo de equidad. Garantizamos no solo comida en el plato, sino también salud, aprendizaje y dignidad”, afirma Fernanda Pacobahyba, presidenta del FNDE.
La agricultura familiar en el centro del plato
Mientras que el monocultivo — basado en latifundios y el uso intensivo de agroquímicos— amenaza la biodiversidad, la agricultura familiar promueve la armonía con el medio ambiente. “Estos agricultores rescatan saberes tradicionales, como el manejo indígena que preserva el bosque mientras cultivan alimentos”, explica Anderson Sampaio, director de Acciones Educativas del FNDE.
Desde 2009, la legislación establece que al menos el 30 % del presupuesto anual se invierta en la compra directa de alimentos a pequeños productores, incluidas comunidades tradicionales. “La Ley 11.947 no solo mejoró la calidad de la alimentación, sino que también redujo los ultraprocesados. Con la Resolución 3/2025, limitamos estos productos al 10 % hasta 2026 y priorizamos el 85 % de alimentos frescos”, destaca Anderson. Además, la nueva norma prioriza a los grupos de mujeres agricultoras, que ahora representan el 50 % de las compras.
Cooperación internacional y liderazgo global
El PNAE ha trascendido fronteras. En colaboración con el Centro de Excelencia contra el Hambre del Programa Mundial de Alimentos (WFP), el FNDE estableció una asociación estratégica para promover políticas sostenibles de alimentación escolar en países en desarrollo.
Otro punto destacado es la colaboración con la FAO. A través de la Agencia Brasileña de Cooperación (ABC), el FNDE y la FAO han desarrollado iniciativas para fortalecer programas de alimentación escolar en América Latina y el Caribe. Esta cooperación resultó en la creación de la Red de Alimentación Escolar Sostenible (RAES) en 2018, una plataforma regional para mejorar los programas de alimentación escolar en los países miembros.
La RAES desempeña un papel clave en la Coalición Global para la Alimentación Escolar, promoviendo el intercambio de experiencias y la construcción conjunta de políticas que garanticen comidas nutritivas para los estudiantes en todo el mundo.

Uniendo fuerzas contra el hambre
En 2024, Brasil propuso la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza durante la cumbre del G20 en Río, reuniendo a 160 países y organizaciones. “Compartimos nuestra experiencia para que las naciones del Sur Global repliquen políticas como la vinculación entre alimentación escolar y agricultura familiar”, explica Karine Santos, coordinadora general del PNAE.
Como copresidente de la Coalición Global para la Alimentación Escolar (junto con Francia y Finlandia), Brasil albergará la 2ª Cumbre Global sobre el tema en 2025, en Fortaleza. El evento discutirá cómo garantizar comidas nutritivas a todos los niños hasta 2030. “El PNAE es un caso raro de política de Estado, sobreviviendo a gobiernos y crisis. Su secreto es integrar educación, salud y desarrollo sostenible”, resume Fernanda Pacobahyba. “Mientras haya niños en la escuela, habrá PNAE. Y seguirá evolucionando.”
El papel de los gestores en la alimentación escolar
Garantizar que los estudiantes tengan acceso a comidas saludables es uno de los principales desafíos de la gestión de la alimentación escolar. Para Évilauba Gonçalves, gestora del PNAE en la Secretaría de Educación del Estado de Ceará, el programa es fundamental para asegurar una alimentación de calidad en las escuelas.
“Las directrices del PNAE favorecen la oferta de alimentación saludable, lo que lo convierte en la principal estrategia para garantizar comidas adecuadas”, explica Évilauba. En este contexto, el papel de los gestores es esencial. El monitoreo constante, la correcta aplicación de los recursos y la planificación de los menús son fundamentales para que los estudiantes reciban una alimentación de calidad.
Proyectos innovadores
La 7ª Jornada de Educación Alimentaria y Nutricional (EAN), lanzada en marzo de 2025, promete ser la más ambiciosa. Con actividades hasta septiembre, premiará con 10.000 reales a las 20 mejores experiencias pedagógicas que integren la alimentación saludable en el currículo escolar.
“Queremos historias como la de una escuela indígena en Caarapó/MS, que ofrece a los alumnos de secundaria formación técnica en agroecología y sostenibilidad, conservando recursos de la agricultura tradicional local, al mismo tiempo que explora conocimientos y métodos ecológicos modernos”, revela Karine Santos, coordinadora general del PNAE.
El proyecto en esta escuela, basado en el PNAE, también orienta a los padres y líderes de la región en la producción de alimentos tanto para el consumo familiar como para la comercialización y generación de ingresos.
Paralelamente, el pódcast “Comer es Aprender” (FNDE/Unicef) discute temas como la soberanía alimentaria y la cultura gastronómica, con nueve episodios disponibles en YouTube y Spotify. Mientras, el Proyecto “Alimentación Nota 10”, en colaboración con Itaipú Binacional y los institutos federales, capacita a cocineras y nutricionistas en seguridad alimentaria. “Ellas son las agentes transformadoras, llevando el conocimiento de la cocina al aula”, enfatiza Fernanda.
Las cocineras de Brasil: ejemplos de amor y dedicación
Las cocineras desempeñan un papel fundamental en la alimentación escolar en Brasil, siendo clave para la implementación exitosa del PNAE. Además de preparar comidas nutritivas y seguras para millones de estudiantes, actúan como educadoras alimentarias, fomentando hábitos saludables y promoviendo la valorización de la cultura alimentaria local.
Djanira de Souza, cocinera de la Ilha de Maré, una comunidad quilombola en Bahía, siempre ha creído en la importancia del PNAE. “Yo y los niños de todo Brasil agradecemos al PNAE por la comida de cada día. Preparo la merienda con amor y con gran satisfacción, sabiendo que los niños crecerán sanos”, dice con orgullo.
Contenido producido por el FNDE.