RAES en el CSA: Países debaten alianzas y financiamiento sostenible para la alimentación escolar

Brasil, Kenia y Suecia subrayaron la importancia de las alianzas y del financiamiento para fortalecer los programas de alimentación escolar durante la reunión anual del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA).

23 de octubre de 2025 – Roma, Italia. Compromisos nacionales más sólidos, alianzas y estrategias multisectoriales de financiamiento estuvieron en el centro del diálogo celebrado hoy para garantizar que los programas de alimentación escolar alcancen su máximo potencial como política transformadora en favor de sistemas agroalimentarios resilientes, la seguridad alimentaria, la nutrición y el desarrollo inclusivo, durante el evento titulado “Invertir en el futuro: construir alianzas y fortalecer el financiamiento para programas de alimentación escolar más saludables”.

El encuentro se realizó en el marco del 53.º Período de Sesiones Plenarias del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA), que tiene lugar en Roma del 20 al 24 de octubre, y se centró en compartir buenas prácticas de financiamiento y colaboración para impulsar la resiliencia agroalimentaria y el acceso a dietas saludables y asequibles para los niños en edad escolar.

El economista jefe y representante regional de la FAO para América Latina y el Caribe, Máximo Torero, llamó la atención sobre la brecha de financiamiento que persiste a pesar de las inversiones de casi 50 mil millones de dólares en 2022.

“A medida que las presiones fiscales sobre los gobiernos se intensifican, existe un riesgo creciente de que los programas de alimentación escolar no lleguen a quienes más los necesitan. Si bien el 84 % de los países informa contar con un presupuesto anual específico para la alimentación escolar, solo un tercio considera que los recursos disponibles son suficientes para garantizar una cobertura y calidad adecuadas”, afirmó.

Por su parte, la analista de proyectos de la Agencia Brasileña de Cooperación (ABC), Paola Barbieri, destacó que “la alimentación escolar ha ganado, en los últimos 20 años, un lugar estratégico en la agenda de la Cooperación Sur-Sur brasileña. En este recorrido, hemos contado con la valiosa colaboración de la FAO y del WFP. A través de estas alianzas, ya hemos cooperado con alrededor de 80 países en África, Asia y América Latina y el Caribe”.

Paola mencionó la Red de Alimentación Escolar Sostenible (RAES), la Coalición y la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza como espacios estratégicos de participación de Brasil en el ámbito de la alimentación escolar.

El evento paralelo fue organizado conjuntamente por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Comité Sueco de la FAO, el Programa Mundial de Alimentos (WFP) y su Centro de Excelencia, la Coalición de Alimentación Escolar, la Red de Alimentación Escolar Sostenible (RAES), el Gobierno de Brasil —a través de la Agencia Brasileña de Cooperación (ABC) y el Fondo Nacional de Desarrollo de la Educación (FNDE)—, el Gobierno de Suecia, el Gobierno de Kenia —por medio del Departamento Estatal de Agricultura—, el Gobierno de Ucrania —a través del Ministerio de Educación y Ciencia—, la Agencia Sueca de Alimentos y una amplia gama de socios de gobiernos, sociedad civil y sector privado.

El círculo virtuoso de los programas de alimentación escolar: experiencias nacionales

En representación del Programa Nacional de Alimentación Escolar (PNAE) de Brasil, Karine Santos destacó la experiencia pionera del país en la región de ALC.

“El programa respeta la cultura alimentaria y las necesidades nutricionales y de salud de los estudiantes, integra la Educación Alimentaria y Nutricional (EAN) en el currículo escolar y fomenta la compra de alimentos provenientes de la agricultura familiar, contribuyendo al desarrollo sostenible y a la equidad en el acceso a la alimentación”, afirmó.

La RAES, el Ministerio de Educación de Brasil y el Centro de Excelencia del WFP coincidieron en subrayar su compromiso de apoyar a los países en el fortalecimiento de sus programas de alimentación escolar, como el PNAE de Brasil, que actualmente atiende a unos 39 millones de estudiantes en 146 000 escuelas. El programa fue recientemente actualizado para reducir los alimentos ultraprocesados, aumentar las compras públicas a la agricultura familiar y garantizar que el 50 % del valor de las adquisiciones se destine a emprendimientos liderados por mujeres. Además, el mínimo obligatorio de compras públicas a la agricultura familiar para el programa aumentó del 30 % al 45 %.

La experiencia de Kenia fue presentada por su Representante Permanente ante los Organismos de las Naciones Unidas con sede en Roma, Embajador Frederick Matwang’a, quien destacó los esfuerzos de su país por ampliar la cobertura mediante un programa nacional piloto de alimentación escolar que centraliza la preparación de los alimentos para garantizar estándares de calidad y, al mismo tiempo, empodera a mujeres y jóvenes al emplearlos en la recolección y distribución de alimentos. “La alimentación escolar es mucho más que un plato de comida: es motor de transformación. Cuando invertimos en la alimentación escolar, invertimos en nuestros niños, en nuestros agricultores y en nuestro planeta”, afirmó.

La jefa de unidad de la Agencia Sueca de Alimentos, Britta Ekman, señaló que Suecia cuenta con un programa de comidas calientes financiado con impuestos desde la década de 1940, que cubre desde el preescolar hasta la educación secundaria superior. “Con los años, ha surgido una idea clave: la alimentación escolar debe entenderse de manera holística. Este enfoque se refleja en el Modelo de Comidas de la Agencia Sueca de Alimentos, que abarca seis áreas de calidad: sabrosas, seguras, nutritivas, agradables, ecológicas e integradas”.

Según explicó, este modelo busca beneficios a largo plazo en salud, educación, ingresos y equidad social, ya que los estudiantes rinden mejor académicamente y reportan una mayor calidad de vida. “El potencial completo de lo que la alimentación escolar puede ofrecer aún no se ha alcanzado”, concluyó.

Enfoque multiactor para la cooperación y el financiamiento

El evento reunió las voces de agencias de las Naciones Unidas, organizaciones multilaterales, sociedad civil y sector privado, actores clave para garantizar enfoques innovadores de financiamiento sostenible de los programas de alimentación escolar.

Entre ellos, la jefa de la Secretaría de la Coalición de Alimentación Escolar, María José Rojas, del Programa Mundial de Alimentos (WFP), destacó: “Este es exactamente el tipo de diálogo que demuestra cómo funciona la Coalición de Alimentación Escolar: un esfuerzo liderado por los gobiernos, donde el éxito depende de ellos, apoyados por una red de redes que moviliza a la sociedad civil, las agencias de la ONU y otros socios, como la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza, para avanzar en la agenda de la alimentación escolar”.

Finalmente, la Representante Permanente de Suecia ante la FAO, Karin Höglund, concluyó señalando que “invertir en los programas de alimentación escolar vale la pena. Estos programas contribuyen a dietas saludables, economías locales más fuertes, igualdad, mejores resultados educativos y, en última instancia, fortalecen la resiliencia de los sistemas agroalimentarios”.