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Artículo: La educación va de la mano con el alimento en la escuela

El Día Internacional de la Educación es una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de la alimentación de calidad como um derecho de los estudiantes

Najla Veloso, coordinadora regional del programa de alimentación escolar de la Cooperación Brasil-FAO

BRASÍLIA, 24 de enero de 2022. Es importante reflexionar en este Día Internacional de la Educación, en enero de 2022, que, después de más de dos años, seguimos viviendo los desafíos de la pandemia. Según datos de las Naciones Unidas, el cierre de escuelas sigue impactando a 31 millones de personas en diferentes regiones del planeta. Si no se hace nada, la deserción escolar y la reducción de la permanencia estudiantil, que en muchos países de nuestra región ya eran desafíos, podrían adquirir proporciones aún mayores.

Por lo tanto, me hago eco de las palabras del Secretario General de la ONU, António Guterres, sobre la importancia de reforzar el compromiso con la educación, colocándola en el centro de los esfuerzos de recuperación pospandemia, en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y en el debate político de alto nível. 

Para reafirmar esta importancia, agrego otro elemento crucial a la discusión: no se puede aprender con hambre. Varios estudios ya han demostrado que el aprendizaje, el rendimiento y un mejor desempeño en la escuela están directamente asociados con las condiciones de salud y de seguridad alimentaria.

En los últimos dos años, con la pandemia, se ha hecho aún más evidente que los programas de alimentación escolar son relevantes y necesárias políticas públicas para la protección social y los derechos humanos. En este escenario, se reveló el alto potencial de movilización y organización de la comunidad escolar. Es decir, en situaciones de vulnerabilidad sanitaria, distanciamiento social e incertidumbre, es posible brindar respuestas de emergencia a la comunidad porque ella está articulada desde la alimentación que ofrece la escuela. Y no fueron pocos los niños, adolescentes y jóvenes que encontraban su principal o única comida del día en lo que ofrecía la escuela, en los kits para las familias. Esto lo hemos escuchado a lo largo de este período en los numerosos diálogos entre países y en contacto directo con colegas de países vecinos, en las más diversas latitudes.

Sabemos que la escuela es el lugar capaz de transformar escenarios, realidades y culturas. Y que la educación es la herramienta más poderosa para promover nuevas perspectivas y posibilidades para la mayoría de las poblaciones. La escuela es el espacio donde los estudiantes pueden descubrir nuevos caminos y soñar con un futuro mejor para ellos y sus familias. Con la política de alimentación escolar inclusiva, la escuela se ha convertido también en un espacio donde miles de agricultores y agricultoras pueden comercializar con el Estado y ofrecer alimentos saludables como frutas, verduras, leche, huevos y otros.

Son alimentos con valor agregado porque son producidos por las manos de quienes viven en la región, quienes ven a sus hijos, hijas, nietas y nietos alimentarse con su esfuerzo. Sin duda, una iniciativa de doble beneficio, en la que los productores y productoras rurales tendrán un mercado garantizado y los estudiantes recibirán una alimentación fresca, sana y adecuada.

Cooperación

El trabajo de la Cooperación Internacional Brasil-FAO en alimentación escolar, realizado por el Fondo Nacional de Desarrollo de la Educación (FNDE/MEC), la Agencia Brasileña de Cooperación (ABC/MRE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), durante los últimos trece años, viene apoyando a los países de América Latina y el Caribe a consolidar y potenciar las políticas de alimentación escolar, aumentando su alcance, asegurando su continuidad, definiendo presupuestos y estructurando marcos legales. En definitiva, impulsando una política transversal y de gran alcance, beneficiando a más estudiantes de más de 30 países de la región.

Datos de la ONU indican que 388 millones de estudiantes de los cinco continentes pueden encontrar en la política de alimentación escolar la garantía de su Derecho Humano a la Alimentación Adecuada (DHAA) durante el período que están en la escuela. Este trabajo, combinado con acciones de educación alimentaria y nutricional, promueve un impacto directo en la cultura alimentaria de esta y futuras generaciones.

En el Día Internacional de la Educación, hay un macro e imponente desafío mundial que resuena en todos los países: la necesidad de garantizar condiciones para que todos luchen, en igualdad de condiciones, por una mejor calidad de vida. Sin duda alguna, defender la entrega en la escuela de una alimentación sana, nutritiva y de calidad, de forma permanente, para todos los estudiantes, con la implementación de actividades educativas, y con la compra pública de productos locales, es defender la calidad de la educación y de vida para los estudiantes. Significa defender un futuro mejor y más saludable para esta y para las futuras generaciones. No cabe duda que consolidar políticas sostenibles que lleguen efectivamente a nuestros estudiantes es parte de nuestras más nobles tareas en la reconstrucción de la educación, la economía y la vida de nuestro pueblo. Decididamente, la educación que queremos va de la mano con la alimentación en la escuela.

*Contenido publicado originalmente en el sitio de la Cooperación Brasil-FAO